Conciliación intercompañía: qué es
Qué es la conciliación intercompañía
La conciliación intercompañía, también llamada conciliación intragrupo, consiste en verificar que las operaciones entre sociedades de un mismo grupo están registradas igual en ambos lados. Si la filial A factura un servicio a la filial B, A debe tener una cuenta a cobrar y B una cuenta a pagar por el mismo importe. Cuando los dos saldos no cuadran, hay que encontrar el motivo antes de cerrar el periodo.
Es un paso previo a la consolidación de cuentas. Al consolidar, las operaciones internas del grupo se eliminan, porque el grupo no puede venderse a sí mismo. Si los saldos intercompañía no coinciden, esas eliminaciones dejan diferencias que distorsionan los estados consolidados.
Qué operaciones entran
- Ventas y compras de bienes o servicios entre sociedades del grupo.
- Repercusión de costes compartidos, como servicios centrales o alquileres.
- Préstamos entre empresas y sus intereses.
- Dividendos y aportaciones de capital.
- Pagos que una sociedad hace en nombre de otra.
Por qué no cuadran los saldos intercompañía
Las causas suelen repetirse:
- Diferencias de tiempo: una sociedad registra la factura en un mes y la otra en el siguiente.
- Tipo de cambio: cada empresa convierte la operación a su moneda con un tipo o una fecha distinta.
- Clasificación: una parte lo registra como servicio y la otra como reparto de costes, en cuentas que no se corresponden.
- Registros que faltan: una de las sociedades no ha contabilizado la operación.
- Sistemas distintos: cada filial trabaja con su propio ERP o plan de cuentas, y las referencias no se pueden cruzar con facilidad.
Cómo cuadrar saldos entre empresas del grupo
El proceso tiene tres partes. Primero, cada sociedad identifica sus saldos con cada contraparte del grupo. Después, se cruzan los dos lados por contraparte, importe y referencia, igual que en una conciliación bancaria. Por último, cada diferencia se asigna a la sociedad que debe corregirla y se documenta el ajuste.
Ayuda mucho fijar reglas comunes: una fecha de corte igual para todas las sociedades, una referencia compartida en cada factura interna y un tipo de cambio de referencia para el periodo.
Un ejemplo
La sociedad matriz repercute 10.000 euros de servicios centrales a una filial el 30 de junio. La filial recibe la factura el 3 de julio y la registra en julio. Al cierre de junio, la matriz tiene una cuenta a cobrar de 10.000 euros y la filial no tiene nada. La conciliación detecta la diferencia, la clasifica como de tiempo y la filial registra la factura en junio para que las eliminaciones cuadren.
Relación con otros tipos de conciliación
La conciliación intercompañía es uno de los tipos de conciliación de cuentas. La técnica de fondo es la misma que en la conciliación bancaria: emparejar partidas de dos fuentes y revisar solo las que no encajan. Esa técnica de emparejamiento automático es la que aplica la solución de conciliación bancaria automática de DPI.